Realidad

Frente a Gabriel Jiménez, estaba sentado un abuhado viejo con largas y pesadas mejillas, que posaba con las piernas cruzadas dando bocanadas a un cigarro casi terminado. Jipiaba de a poco, intentaba quitarse las cuerdas que ataban sus pies y sus manos. Estaba desnudo, ¡qué mal, mirarían su tiña en la entrepierna, su cuerpo velludo, sus uñas llenas de mugre, su ano viscoso! ¡Mirarían su cuello y codos curtidos! Acomplejado, luchaba cada vez más fuerte por soltarse. Aquel viejo se reía, seguía fumando y llamaba a sus amigos para que lleguen a mofarse juntos de aquella escena. Se acercaron siluetas enanas, eran seis niños con progeria que se tiraban alrededor del viejo y se reían de Gabriel. Cuando se logró soltar, con la pija colgando, corrió directo al abuelo y lo ahorcó. Cada vez más fuerte. El rostro del anciano se hacía más rojo, pero no paraba de reír. Lo escupían en la cara, lo abofeteaban, lo reventaban a codazos, mas no dejaba esa alargada sonrisa, y Gabriel tenía la necesidad, que crepitaba en su interior, de no verla más, era menester borrarla. Los niños contemplaban cómo el bulto de Gabriel se hacía más grande, bisbiseaban sorprendidos sobre él. Mientras el maldito arrugado no dejaba de ufanarse. Gabriel buscó en la sala un arma, pero era imposible, lejos suyo todo estaba oscuro, sólo la luz que apuntaba a ellos como si de una obra teatral se tratara. Entonces, con su pene erecto, penetró la boca del viejo. Llegó hasta el fondo de su garganta, cada vez más profundo… más… más… el viejo deshizo la sonrisa y comenzó a ahogarse, estiraba sus manos, sus pies… nadie acudía. Gabriel se sonrojó y sacó de sus adentros una larga carcajada. El anciano estaba muerto, un líquido blanco y espeso bajaba por sus labios fúnebres. 
Gabriel se tiró al suelo estirando sus brazos como las alas de un ángel… de repente las luces se encendieron, un copioso aplauso inundó aquella tarima. Él no entendía nada. 
— ¡Espléndido! —susurró el director, con lágrimas en los ojos.

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Publicado por Err Aguirre

Estudiante de psicología y poeta, buscando la eudaimonía.

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